Hace unos meses terminé la conversión digital de parte del catálogo de Ediciones Overol, como llevo haciendo desde algunos años. Se trata principalmente de libros de poesía y narrativa, más algunos casos de crónica, teatro, entrevistas, diarios y más, siempre en ediciones muy cuidadas con excelente diagramación interior, portadas ya clásicas y por supuesto muy buen contenido.
Convertir este catálogo a libros digitales es siempre desafiante y entretenido, porque muchas veces involucra trabajar con párrafos y elementos complejos, versos en todas las disposiciones imaginables, diálogos teatrales, imágenes, símbolos y hasta colores de texto especiales.
Esta colección fue convertida en EPUB3, con atención a la accesibilidad y para los formatos y entornos posibles más populares, en especial para Amazon y la Biblioteca Pública Digital, donde planean publicarlos.
No he tenido tiempo de sacar buenas fotos del resultado final en todos los formatos, pero igual dejo aquí algunos ejemplos en Kindle Paperwhite:
Gracias a Hugo Espinoza, que me pasó sus copias de los PDF, pude armar un pequeño archivo de todos los números impresos de revista El Fracaso. Hugo tiene una copia de todos los números en su cuenta de Scribd, pero ya que el servicio pasó a un modelo de pago —al parecer ahora se hace llamar el «Netflix para libros»—, me pareció que sería mejor tener una alternativa abierta y más accesible.
Algunos números impresos.
Breve historia de El Fracaso
Fundada «durante una patética borrachera» en 2008, El Fracaso fue una revista universitaria del Gran Valparaíso creada por estudiantes de Periodismo de la PUCV, con ocho números impresos publicados entre 2008 y 2011 —ya entonces una muy buena racha para una revista universitaria—, además de un sitio web que tuvo una vida bastante más larga y con más contenido. Bajo el lema «Una victoria moral», incluyó todo tipo de artículos artículos, entrevistas y otros textos sobre política, música, literatura, carrete, cocina, erótica, ilustración y mucho humor absurdo.
Yo formé parte del comité editorial fundador y colaboré en distintas formas —algunos dirían que sobre todo saboteando—, aunque la verdad es que el éxito y la longevidad de El Fracaso se debe principalmente a Hugo Espinoza y Sergio Sepúlveda, quienes compartieron roles de director y editor tanto en los números impresos como en el sitio web. También participaron muchos colaboradores de la Escuela y otros amigos, nombres que espero recopilar en la siguiente etapa de este proyecto.
Plataforma
Más adelante, me gustaría agregar un listado más completo de metadatos con los nombres de todos los colaboradores y tal vez incluso los textos de los artículos, para después armar una buena plataforma web dedicada a mostrar y archivar estos ejemplares en el antiguo URL de la revista: www.elfracaso.cl (hoy inactivo).
A futuro, me gustaría replicar el mismo modelo con otras revistas, fanzines y similares que ya no circulan y que muchas veces terminan perdidas, a pesar de su potencial valor como archivo histórico. Por ello, aprovecho de preguntar: ¿tienen archivos o información sobre revistas, fanzines, plaquettes, volantes, etcétera, que consideren que se podrían rescatar y organizar? Me gustaría saber qué otras cosas se encuentran dispersas por allí, esperando a convertirse en interesantes proyectos.
El año pasado tuve la oportunidad de diseñar algunas portadas para la editorial Montacerdos. Cada una involucró desafíos diferentes, pies forzados, algunos errores de principiante y mucho aprendizaje que espero poder seguir aplicando en el futuro. Además, todas resultaron ser muy diferentes, así que ofrecieron la oportunidad de experimentar con diferentes estilos, técnicas y herramientas.1
Me encanta el diseño de portadas, y me gustaría poder enfrentarme a más proyectos de este tipo en el futuro, en parte porque reconozco que es el área del oficio en la que me siento menos preparado, principalmente no manejar principios que ayuden a tomar buenas decisiones a partir de la temática y los recursos disponibles.
Por lo mismo, a principios de este año me había propuesto hacer de 2020 el Año del Diseño. Incluso estuve a punto de ingresar a un diplomado relacionado. De más está decir los planes de mucha gente han cambiado radicalmente en estos meses, pero de todos modos planeo seguir aprendiendo principios que me servirán para mejorar este aspecto del oficio editorial.
Parte importante de cualquier proceso de aprendizaje es llevar un registro del estudiarlo en el futuro, lo cual he estado haciendo con varios proyectos este año, tanto en diseño como en corrección y en la conversión a libros electrónicos.2 Para esto ha sido vital el comenzar a usar una herramienta tan genial como Notion, que me ha ayudado a llevar un buen registro del proceso, como me gustaría mostrar cuando termine el próximo proyecto de portada, del cual me siento bastante orgulloso.
A propósito de aprendizaje continuo, hace unos días apareció un tutorial en Youtube sobre este tema que respondió algunas dudas y me permitirá armar futuros diseños de mucha mejor manera:
Uno de los peores errores que cometí en las primeras portadas fue diseñarlas en Illustrator en vez de Indesign, lo que ahora comprendo no cae muy bien entre la gente que trabaja en las imprentas, lo que llevó a algunos problemas de resolución y corte. Pero ya estoy haciendo las correcciones necesarias, y espero seguir avanzando hacia portadas cada vez mejores que las anteriores, mientras trato de aprender siempre algo nuevo.
Falta en la galería la portada de Romo, de Nancy Guzmán, que no tengo a mano ahora, pero que agregaré en algún momento. ↩
De hecho, es probable que este termine siendo el año del libro electrónico, de lo cual escribiré en otra ocasión. ↩